Las incoherencias de la imagen publicitaria
El día de ayer me topé con un encabezado por demás interesante, pues señalaba que el Jefe de Gobierno del Distrito Federal, Marcelo Ebrard Casaubón, ha gastado alrededor de un millón de pesos en lo que va de su gobierno en viajes al extranjero.
En concreto, el monto total del gasto suma 1,099,980 Pesos, sin contar el gasto que significó la gira previa a la toma de protesta del gobernante en 2006. Una cantidad considerable, pero moderada en función a la “austeridad republicana” que perfilan y promueven las esferas de la Izquierda Política mexicana que son representadas por Ebrard.
Sin embargo, lo que en realidad me extraña es el revuelo que se genera alrededor de la cifra del millón de pesos en dos periódicos de circulación nacional y amplia presencia en internet, mientras que otro tipo de cifras, como las que se generan en la casa vecina no son ni siquiera tocados como tema periodístico. Y me refiero al gasto de Enrique Peña Nieto tanto en publicidad como en el de sus viajes.
Haciendo un pequeño ejercicio de investigación en diferentes medios electrónicos, encuentro que las cantidades reflejadas de acuerdo a los gastos emitidos por publicidad del Gobierno del Distrito Federal ascienden a 45,030,000 Pesos para el rubro de revistas y publicaciones impresas y 1,005,000 Pesos para contratos de televisión. Es decir, un gran total de 46,035,000 Pesos es el gasto aprobado y programado para la promoción publicitaria del Gobierno del Distrito Federal.
Contrastado a los 171 MDP (millones de pesos) que fueron aprobados por la Cámara de Diputados del Estado de México para promoción de la imagen del Gobierno de la entidad y su titular a finales del año pasado, sin contar la cifra secreta de gasto en viajes del mandatario local.
¿Dónde está el truco entonces? ¿Por qué se hace mayor escándalo por la “exuberante” cantidad en gastos de promoción alGobierno del Distrito Federal y se esconden las cifras del gasto de promoción del Gobierno del Estado de México?
No es secreto para nadie que Enrique Peña Nieto tiene una presencia inalcanzable en medios de comunicación, al amparo no únicamente de los millones de pesos que fueron aprobados para tal propósito sino por los espacios ¿gratuitos? que le conceden otro tipo de publicaciones y programas más allá de la política. Como la revista Quién, de la cual el Gobernador de la entidad ha sido portada en el mes anterior, y no por su papel en al frente de la Gubernatura del Estado de México, sino por las historias del corazón que genera a su alrededor.
Lo lamentable de toda esta situación, no es el gasto que se ejerce, sino la manera en la cual se ejerce, pues seguimos siendo víctimas del oscurantismo que la administración de Peña Nieto mantiene en torno a la promoción de su imagen por los medios más penetrantes de nuestro país, ya que su futura boda y todos y cada uno de sus viajes han estado cubiertos por las empresas televisoras que dominan la televisión abierta.
Cuestiones que desvelan la vida privada del Gobernador son aquéllas que más fruto le generan, como su visita al Vaticano el año pasado, evento en el cual aprovechó para el anuncio de su compromiso en matrimonio, que probablemente se dé en el primer semestre de 2012 o apenas terminado su mandato en 2011, pues así ganaría al mismo tiempo las portadas de todas las revistas del corazón en el país y de los programas de espectáculos. ¿En verdad es todo esto gratuito? Jenaro Villamil nos diría que no.
No nos engañen entonces. No se trata de defender el gasto en publicidad y promoción de la imagen del Jefe de Gobierno capitalino, quien aprovecha ese dinero para ganar los favores de periódicos como La Jornada, sino de señalar lo tendenciosos que se muestran los supuestos medios “de confianza” ajenos a Televisa y TV Azteca, pues también continúan con el juego al que les manda jugar la promesa del “futuro Presidente”. Nadie habla de sus excesos, pero todos hablarán de los excesos de sus contrincantes probables.
¿Cómo se combate a alguien que tiene cooptados los medios de comunicación? Por esa razón, tanto Andrés Manuel López Obrador como Marcelo Ebrard han emprendido cruzadas en todo el país con bastante tiempo de anticipación al registro de las pre-candidaturas a la Presidencia de la República, porque es -hasta ahora- la única manera sensata para enfrentar a quien recibe toda la atención mediática y de quien ningún medio mayor, ninguno, dice sus pecados.
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