A diferencia de 2006, cuando tras la incertidumbre provocada por el silencio de Luis Carlos Ugalde (entonces Consejero Presidente del IFE), entorno al resultado de la elección presidencial, tanto Felipe Calderón como Andrés Manuel López Obrador se dieron por ganadores, ahora en 2012 los resultados fueron proclamados por Leonardo Valdés Zurita en su mensaje de las 23:00 horas del domingo 1o. de julio.

Los números parecían ser claros, el conteo rápido del Instituto Federal Electoral arrojaba un porcentaje de la votación del 37.93% al 38.55% para el candidato de la coalición “Compromiso por México” (PRI-PVEM), Enrique Peña Nieto; entre 30.9% y 31.86% para Andrés Manuel López Obrador, de la coalición “Movimiento Progresista” (PRD-PT-MC). Y más lejos, Josefina Vázquez Mota (PAN) figuraba con un margen entre 25.1% y 26.03% de los votos del conteo rápido.

Gabriel Quadri (Nueva Alianza), lejano pero exitoso en su misión de mantener el registro, obtenía entre 2.27% y 2.57% en el conteo rápido de la autoridad electoral.

Siete puntos porcentuales o tal vez menos eran los que separaban a Peña Nieto de López Obrador, primer y segundo lugar, respectivamente. A diferencia de las encuestas de salida para la elección presidencial, presentadas por los medios de comunicación en punto de las 20:00 horas, el conteo rápido del IFE rompía -como lo hizo REFORMA en junio- la inercia de las encuestas que preveían un triunfo del PRI con una diferencia mayor a diez puntos porcentuales.

La primera reacción del candidato de las izquierdas fue serena, definió en el micrófono y ante medios de comunicación y simpatizantes que esperaría al “recuento oficial de votos”, pues ni el conteo rápido ni el entonces recién empezado PREP eran resultados oficiales.

Ello no evitó que Enrique Peña Nieto, y con él toda la maquinaria priísta que por 12 años esperó este suceso, festejara y se autoproclamara como “Presidente electo”, dando un discurso donde agradecía al Presidente Felipe Calderón -quien había estado al aire, en cadena nacional, inmediatamente después que Valdés Zurita- por reconocer su triunfo y admitir una transición en paz.

En la Plaza de la Constitución, el Zócalo, se retiraba la estructura de templete colocada apenas unas horas antes al posicionamiento de López Obrador. Se esperaba que fuera utilizada para el festejo del triunfo de las izquierdas, pero la falta de algo qué festejar obligó a la coalición a retirar todo lo que tenían preparado.

El lunes siguiente, y ante la reacción mediática que daba por buenos los resultados del conteo rápido y del PREP, López Obrador volvió a ser ese hombre que conocimos en 2006 y que conocemos desde sus inicios en Tabasco. Pero no en el sentido peyorativo que sus adversarios quisieran hacer ver cada que se toca el tema, sino que fue ese Andrés Manuel López Obrador aguerrido y terco ante la sensación que -como bien resumiría Jorge Ramos desde Twitter- había ganado el niño tramposo.

En conferencia de prensa, el candidato de las izquierdas llamó a la recolección de toda la evidencia con que sus simpatizantes pudieran hacerse de compra y coacción del voto, para que los partidos de la coalición la entregaran puntualmente al IFE como parte de la impugnación. Los medios, como de costumbre, vieron en la actitud del tabasqueño el advenimiento de otro conflicto pos-electoral.

Ayer martes, con una legión íntegra de simpatizantes viejos y nuevos dispuestos a defender una elección que, sienten, no fue justa, López Obrador anunció que pedirán a la autoridad electoral el recuento “voto por voto” que en 2006 se les negó y que ahora ya se contempla en la normatividad para la elección de Presidente de los Estados Unidos Mexicanos. Volvió a llamar al acopio de materiales que sirvan de evidencia de la compra de votos por parte del PRI, como las fotos que estos dos días han circulado acerca de las tarjetas de cierta cadena de supermercados.

Hoy miércoles, a partir de las 08:00 horas de la mañana, comenzará el recuento oficial de los votos en cada una de las oficinas distritales del IFE a lo largo y ancho de toda la República, cuyo resultado ahora sí contará de manera formal, legal y oficial, en el cual la coalición de izquierdas deberá, si quiere mantener viva la esperanza de un mejor resultado que el segundo lugar por 7 puntos abajo, cubrir los frentes que no cubrió durante la jornada electoral.

Foto: La Jornada

Un numeroso grupo de ciudadanos no está conforme con la elección del domingo y los ánimos, esos que pueden encender una pira con sólo una chispa de provocación, están caldeados por la mala impresión que dejó una jornada electoral que, para “intelectuales” como Héctor Aguilar Camín, fue ejemplar. Y la decisión de, primero, esperar y después actuar con apego a derecho, ha probado ser la correcta.

El turno, nuevamente, lo tiene ahora el Instituto Federal Electoral, quien definió la noche de este martes que la decisión de hacer el recuento “voto por voto” recae en cada uno de los 300 Distritos Electorales a nivel federal. Por lo que desde las 8 de la mañana de hoy sabremos en dónde se hará uso de esta nueva prerrogativa ciudadana.

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