El día de ayer, lunes 14 de mayo, dieron inicio formal las demás campañas políticas locales que restaban por arrancar en todo el país. Entre las entidades en las cuales los políticos no podían iniciar actos de proselitismo sino hasta la madrugada de ayer estaba el Distrito Federal, donde se compite la Jefatura de las 16 Delegaciones políticas que componen a la capital de la República.

Así dio inicio la campaña por la coalición PRI-PVEM rumbo a la Jefatura Delegacional de Miguel Hidalgo cuando el abanderado Xavier González Zirión entró en escena montado sobre un elefante, el cual había sido traído desde un circo y que se le mantuvo encerrado en un vehículo pesado hasta que no comenzara el evento del candidato.

Resulta evidente la ironía que representa ver a quien defiende los estatutos e ideales de un partido político denominado verde ecologista llegar a su evento montado sobre un animal de circo maltratado, pero lo cierto es que el trasfondo del personaje convertido en candidato resulta también interesante para un análisis que recupere el proceso político-electoral desde 2010.

Y es que Xavier González Zirión, hoy revestido como candidato del PRI y el Partido Verde, desde 2010 emprendió una campaña que no escatimaba en gastos. Su rostro apareció en espectaculares, volantes, carteles y cuanto material publicitario existió para presentarlo junto a consignas sencillas que, sin duda, generaban empatía con una ciudadanía cada vez más harta de los partidos políticos.

“Menos políticos, más ciudadanos” era de las propuestas más repetidas.

González Zirión se presentó en un primer momento como apoyado por la “Agrupación Vecinos del Distrito Federal” para después firmar la publicidad con la Asociación Civil “ATQD”, siglas de “Alguien Tenía Que Decirlo”, la cual financió la creación de una página web con el mismo nombre donde se documentó, a manera de concurso, cuál era el peor bache en las vialidades de la Ciudad de México. Pero siempre, sin falta, el hoy candidato se presentó irremediablemente como ciudadano independiente, ajeno a cualquier partido político, a pesar de que fueran justamente militantes priístas quienes le ayudaran a colgar su publicidad.

Lo grave de este asunto no es lo tramposa que pudo resultar la etiqueta de “ciudadano” que Xavier González Zirión se agenció para después terminar como candidato del Partido Revolucionario Institucional y del Partido Verde Ecologista de México, sino el hecho de que realizó campaña y promoción a su imagen por más de un año y medio. Tal vez con sus propios recursos, sí, pero totalmente prohibida por la ley electoral por tratarse de una campaña fuera de los tiempos establecidos en la norma.

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